jueves, 21 de julio de 2011

El Congreso insta a modificar la Ley de Propiedad Intelectual en octubre

El Pleno de la Cámara Baja aprueba una moción del PP para modificar el texto y pide a Cultura que ordene una auditoría externa de la SGAE.

El pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado una moción del PP para instar al Gobierno a presentar "antes de que finalice el mes de octubre, un proyecto de ley de modificación de la Ley de Propiedad Intelectual" y pidió a Cultura que ordene una auditoría externa de la SGAE.
La moción, aprobada 328 votos a favor y 8 abstenciones, exhorta además al Ministerio de Cultura a "ejercer eficazmente las competencias que le atribuye el artículo 159 de la LPI, de vigilancia de las entidades de gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual sobre el cumplimento de las obligaciones y requisitos establecidos en ella".
A estos efectos, y, en concreto, respecto a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el Ministerio de Cultura deberá "exigir toda la información sobre las actuaciones presuntamente irregulares, tanto en la entidad de gestión como en las entidades que esta haya creado".
Igualmente, el Ministerio deberá ordenar una inspección, "en caso de que no aporte toda documentación", así como "ordenar una auditoría externa financiada por el Ministerio, y ordenar un examen de as auditorías internas encargadas y pagadas por la propia SGAE, a fin de detectar las irregularidades que puede haber en ellas". Y designar "con carácter extraordinario" un representante que asista con voz pero sin voto a las asambleas generales y reuniones de la Junta Directiva y otros órganos de la entidad hasta que su funcionamiento "vuelva a la normalidad".
En sintonía con la UE
La moción, aprobada con una enmienda de CiU, pide que la modificación esté en "sintonía" con las propuestas que están siendo objeto de elaboración en la Unión Europea sobre esta materia y las recomendaciones del informe de la subcomisión de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados de 2010.
El texto señala que el Gobierno deberá crear una Agencia Española de propiedad intelectual
Esta ley, explica la moción, deberá establecer un régimen gradual de sanciones e intervenciones temporales, similar al que prevé la ley de 2002 para las fundaciones. En dicha reforma deberá recuperarse la limitación que se establecía en el artículo de la citada ley sobre que las entidades de gestión no pueden dedicar su actividad fuera del ámbito de la protección de los derechos de la propiedad intelectual.
El texto señala que el Gobierno deberá proceder, en consonancia con la futura legislación europea sobre propiedad intelectual y con el reparto competencial que en esta materia prevé la Constitución, a la creación de una Agencia Española de propiedad intelectual, como un organismo público dependiente del Ministerio de Cultura.
El texto original de la moción derivaba de una interpelación urgente de los conservadores sobre las medidas a adoptar por el Gobierno para garantizar el control del cumplimiento de la legalidad en las entidades de gestión de los derechos reconocidos en la Ley de Propiedad Intelectual, especialmente la SGAE.
Fuente: Elpúblico.es

jueves, 7 de julio de 2011

Desaparece el Códice Calixtino de la Catedral de Santiago

La Policía busca por toda España uno de los libros más importantes del mundo

El Códice Calixtino , uno de los libros más importantes del mundo, ha desaparecido del Archivo de la Catedral de Santiago.El Códice está compuesto por cinco libros y dos apéndices y tiene una importancia vital para el Camino. El historiador Fernando García de Cortázar ha asegurado este jueves que la desaparición del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago de Compostela "es como si desapareciera el Museo del Prado, El Escorial, La Alhambra o la Mezquita de Córdoba" según recoge Europa Press en declaraciones a Onda Cero.

La desaparición del libro se descubrió el pasado martes a las 20.30 horas. Fue entonces cuando los responsables del Archivo avisaron de su desaparición. El Código se encontraba en la biblioteca de la Catedral de Santiago.

Desde entonces, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado buscan el Códice.

Robo por encargo

Al tratarse de uno de los libros más importantes del mundo, su salida al mercado negro es muy difícil. Es un libro muy conocido que cualquier especialista podría reconocer y alertar a las autoridades. Por ello, todo apunta a que se trataría de un encargo realizado por algún coleccionista a una banda organizada.

Primer libro de peregrinos

Según Miguel Vivancos, doctor en Historia por la Universidad de Valladolid y especialista en manuscritos medievales, se trata del primer libro para peregrinos de la historia. El códice se sitúa a mediados del siglo XII y en el se detallan consejos a los peregrinos y descripciones de las distintas rutas a Santiago. Además, también se explican las costumbres de las gentes que recorre el camino. Se trataría de la primera "guía turística" de la historia, anterior incluso a Los viajes de Marco Polo.

También contiene las primeras piezas polifónicas de Europa, algo que todavía le da un mayor importancia.

Miguel Vivancos es autor de la obra de Los orígenes de culto a Santiago de Compostela. Es un destacado medievalista que también ha colaborado en la elaboración del Diccionario Biográfico Español.

Fuente: Elpublico.es

martes, 21 de junio de 2011

Google digitalizará 250.000 obras del siglo XVIII de la Biblioteca Británica

Permitirá a los lectores ver, buscar y copiar sin coste las obras sin derechos de autor tanto en la biblioteca como en Google Books.

Miles de páginas de una de las mayores colecciones del mundo de libros históricos, folletos y periódicos del siglo XVIII estarán disponibles en Internet gracias al acuerdo sellado entre Google y la Biblioteca Británica. Será un proyecto de colaboración en el que Google asume los costes de digitalización. Permitirá a los lectores ver, buscar y copiar sin coste las obras sin derechos de autor tanto en la biblioteca como en la plataforma de libros de la compañía de Mountain View, Google Books. Las obras seleccionadas para ser digitalizadas estarán enmarcadas en el periodo entre 1700 hasta 1870.

El proyecto tardará algunos años en completarse dado el volumen de libros a digitalizar (unos 250.000) y el acuerdo se ha saldado sin el pago de ningún importe económico, condicionado a que Google se haga cargo del coste de digitalización de las obras mencionadas. Según la BBC, entre las primeras obras indexadas en Google Books se encuentra un folleto que data de 1858 sobre la reina de Francia María Antonieta y el inventor español Narciso Monturiol planeando uno de los primeros submarinos del mundo.

Google tiene acuerdos similares con alrededor de 40 bibliotecas de todo el mundo. Entre ellas, la Biblioteca de la Universidad Complutense y la Biblioteca de Cataluña, en España; el grupo Mondadori en Italia o la Biblioteca de Lyon, en Francia, según Google. El director de la Biblioteca Británica, Dame Lynne Brindley, dijo que la idea era crear una extensión de los documentos de la biblioteca anteriores al siglo XIX para facilitar el acceso al conocimiento de todos. "Antes, la forma de hacerlo era comprar libros de todo el mundo y ponerlos a disposición en las salas de lectura".

"Hoy creemos que estamos construyendo un nuevo capítulo en esta orgullosa tradición de dar acceso a cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento", dice Brindley. "Nuestro objetivo es facilitar el acceso permanente a este material histórico, y esperamos que Google nos permita alcanzar este objetivo". El director de relaciones externas de Google, Peter Barron, ha dicho que hoy en día, el alcance que tiene la tecnología no solo se destina a preservar la historia y la cultura para la posteridad, sino también su capacidad para dar vida a nuevas formas".

Fuente: Elpublico.es

lunes, 20 de junio de 2011

La editorial Seix Barral cumple cien años



El sello celebra mañana su centenario con una apuesta por la modernidad


Todo empezó en un taller de artes gráficas que estaba situado en la calle Provenza de Barcelona. Fue allí donde en 1911, Victoriano Seix Miralta, hijo del litógrafo Victoriano Seix, se unió a los hermanos Luis y Carlos Barral Nualart para poner en marcha un negocio de impresión y edición de textos con las técnicas más punteras conocidas hasta la fecha. Industrias Gráficas Seix y Barral Hermanos fue el embrión de la editorial Seix Barral, que a partir de los años cincuenta, con la llegada de Carlos Barral, se convertiría en santo y seña de la edición literaria en el mundo hispanohablante.
"Durante todo este tiempo han cambiado muchas cosas, pero hay algo que no ha variado y es el tipo de libro de la editorial: títulos representativos hispánicos o extranjeros que representan un intento de renovación literaria y una voz propia que difiere del programa previo", cuenta a este periódico Pere Gimferrer, que llegó a la editorial en 1970 y que desde entonces ha sido jefe de la sección literaria, asesor y director literario. El sello nació como un negocio de artes gráficas con las técnicas más punteras del momento
Entre los ejemplos de esta tipología de libro, Gimferrer destaca La verdad sobre el caso Savolta, la novela de Eduardo Mendoza contratada en 1973, cuando aún se titulaba Los soldados de Cataluña, según se cuenta en el reciente libro Nuestra historia 1911-2011 (Seix Barral), y La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño, publicado en 1996.
El maremoto Carlos Barral
Aquel negocio de artes gráficas vadeó por muchos meandros antes de convertirse en un sello de referencia. Durante los primeros años y las décadas antes de la Guerra Civil publicó clásicos (Las minas del rey Salomón), adaptaciones teatrales (La fierecilla domada) y muchas colecciones de libros escolares y educativos. En los años de la contienda, la empresa fue colectivizada y se limitó a publicar el fondo. No fue hasta 1942 cuando la editorial se desligó completamente de la imprenta y comenzó a trabajar en un catálogo propio.
En 1950 aparece en escena Carlos Barral. El editor se encontró con una empresa que según definió en sus memorias era "una editorial en ciernes", "todavía fantástica y preprofesional, y con un fondo que "representaba una considerable inversión de rentabilidad bajísima". El maremoto Barral, un hombre de "físico elegante, movimientos risueños e irónicos" y "una mirada cargada de intención", un hombre que se atrevió a ir sin corbata cuando tal asunto resultaba inconcebible, según escribe la escritora Rosa Regàs en Nuestra historia, está a punto de revolucionar la empresa con la incorporación al catálogo de jóvenes escritores (los hermanos Juan y Luis Goytisolo, Luis Martin Santos, Juan Marsé, Juan García Hortelano, José Manuel Caballero Bonald, entre otros), la creación de la colección Biblioteca Breve (importadora de clásicos como Cesare Pavese, Robert Musil y Henry Miller) y el Premio Formentor que pondrá a la editorial en el panorama internacional.
Los responsables de la editorial ven un futuro con dos soportes:el papel y el digital Esa es también la época del boom latinoamericano con la publicación de los libros de los jóvenes Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Significativa es la relación que se estableció entre la incipiente agente literaria Carme Balcells y Carlos Barral. Con sus fricciones, crearon una fructífera alianza.
La innovación que trajeron consigo Barral y su comité de sabios (Josep María Castellet, Gabriel Ferrater, Joan Petit, Jaime Salinas) chocó en varias ocasiones con la censura. La ciudad y los perros, de Vargas Llosa o Últimas tarde con Teresa, de Marsé, se enfrentaron a sendas desautorizaciones por parte del servicio de Inspección de Libros. En el último caso por aparecer dos veces la palabra "pechos" o "muslos". Pere Gimferrer recuerda que hubo algunos libros de los Goytisolo que se publicaron primero en México y después en España.
Barral abandonó la editorial en 1970. Dos años después se cierra la primera etapa del Premio Biblioteca Breve. Pero el sello no cambia su senda. Se incorporan al catálogo Octavio Paz, Rafael Alberti y Eduardo Mendoza. El mundo editorial sí sufrirá un notable meneo en los años ochenta con las fusiones empresariales. La propia Seix Barral es comprada en 1983 por parte de Planeta, aunque como indica Adolfo García Ortega, director editorial a partir del año 2000, "siempre mantuvo su independencia".
Prestigio internacional
La época de Mario Lacruz, nombrado director general en 1983, fue convulsa. García Ortega recuerda que "otros editores empezaron a cobrar un mayor peso y hubo escritores que se cambiaron de grupo". A esta pérdida, no de prestigio, pero sí de posicionamiento en el mercado, fue a la que se enfrentaron García Ortega y la actual directora editorial, Elena Ramírez, cuando llegaron al sello a comienzos de la última década. Ramírez señala que sus mayores esfuerzos se centraron en recuperar la competitividad del sello y su presencia internacional: "Hacía mucho tiempo que la editorial no acudía a ferias, la gente joven no conocía Seix Barral. Fue una época de picar mucha piedra".
Poco a poco al catálogo comenzaron a llegar nuevos autores como Ricardo Menéndez Salmón o Vicente Luis Mora. Otros como Rosa Montero, Enrique Vila-Matas y Muñoz Molina volvieron a casa. Y se mantuvo la apuesta por figuras como Mendoza. También se publicaron títulos de referencia como Firmin, de Sam Savage. "Este libro supone lo que debe ser un editor de raza", señala Ramírez. La historia del ratoncito lector, que obtuvo notables críticas, se convirtió además en un absoluto éxito: en Italia vendió un millón de ejemplares.
¿Y el futuro inmediato? ¿Qué debe hacer una editorial que nació de un negocio de artes gráficas con los más innovadores avances técnicos? Para Ramírez y García Ortega es evidente que "el futuro pasa por el digital". "El debate ya no es papel o digital. Esto último es una forma más de negocio. Me imagino al sello moviéndose en los dos terrenos", apunta Ramírez. Pero ante un nuevo cumpleaños centenario de la editorial, duda: "¿Habrá mundo dentro de cien años?".

Fuente: Elpublico.es

jueves, 16 de junio de 2011

Creo que los lectores son felices cuando son muy activos

Lydia Davis, escritora. La edición de sus cuentos completos confirma la altura de una autora breve, concisa y con mucho humor






A Lydia Davis (Northampton, Massachusetts, 1947) no le hacen falta muchas palabras para contar cosas. A veces basta con un par de frases, como en Compañera, una las historias de los Cuentos completos, que publica Seix Barral (en traducción de Justo Navarro). Dice así: "Nos sentamos juntas mi digestión y yo. Leo un libro y ella trabaja con ahínco en el almuerzo que acabé hace un rato".
Sería demasiado aventurado decir que Davis ha inventado un género literario propio, despojado de detalles, pero se encuentra entre los mejores. Sus personajes y los lugares no suelen tener nombre, pero eso no se convierte en un estilo frío. Todo lo contrario: historias, cálidas, llenas de humor e, incluso, ternura, tratan de temas mundanos (sin olvidarse ni siquiera de la escatología) o mucho más cercanos. Algunos han calificado sus escritos de "flash fiction".
Davis, hija del maestro y escritor Robert Gorham Davis y Hope Hale Davis, es también una reconocida traductora al inglés de las obras de Flaubert y Proust, dedicación que compartió con su exmarido Paul Auster. En Nueva York, a mediados de los setenta, los dos sobreviven como pueden con estas labores y Auster comienza a trabajar sobre Pour un tombeau d'Anatole, de Stéphane Mallarmé. Juntos también traducen Vida /Situaciones, de Jean Paul Sartre. La relación entre ambos acaba en 1981, en una relación deteriorada además tras la sequía más grave de Auster, que en ese año se casa con la escritora noruega Siri Hustvedt.

A pesar de que el humor siempre figure de alguna manera, aunque sólo sea para no tomarse demasiado en serio, Lydia Davis construye a partir del conflicto, y en ese terreno la familia es el campo de batalla. En el relato ‘La madre' describe una relación asfixiante entre una madre y su hija. De hecho, la presencia materna, sostenida a lo largo de estos 20 años de trabajo, siempre es inquietante.

Los héroes de Lydia Davis son gente de poca monta, son la mayoría. Y el material del que se nutren sus relatos, por tanto, es la inseguridad, los sueños incumplidos y las pérdidas.
"No sabía si había sido él o el perro", es el arranque del cuento ‘Ventosear' al describir la primera cita de una pareja. Davis parte de lo trivial para transformarlo en un recurso para el asombro. Maestra en el retrato de vidas vulgares, vidas singulares.
En ‘La casa de atrás' presenta el enfrentamiento entre vecinos, la versión del qué dirán en EEUU. Unos no se hablan con otros, pero todos opinan de todos. Violencia y silencio, prejuicios y rumores. "La costumbre provocará que la gente de atrás recobre su raída pulcritud, el cáustico cotilleo de todas las mañanas contra la gente de la casa de delante, la frugalidad en las pequeñas compras, su decencia sin riesgos".
Directa y sencilla. Su estilo lima la retórica, desmiga la tercera persona y se olvida del recuerdo si no es para perfilar a sus criaturas. Todo en Lydia Davis es presente: "La comida de mi marido en la infancia era la ternera en lata. Lo descubrí ayer cuando vinieron unos amigos y empezamos a hablar de comida".

Lydia Davis vive en el norte del estado de Nueva York, cerca de la capital, Albany, donde enseña literatura en la universidad pública.

Fuente: Elpublico.es

miércoles, 15 de junio de 2011

La crisis reduce a la mitad la compra de libros en las bibliotecas

Las inversiones del Ministerio de Cultura para la adquisición de ejemplares se recortan un 50% respecto a 2010. Comunidades como Murcia y Catalunya no podrán optar a la subvención ministerial por su elevado endeudamiento.






Las bibliotecas públicas, que hasta 2009 vieron crecer sus presupuestos durante los últimos cinco ejercicios, sufrirán recortes por segundo año consecutivo: la partida para comprar libros se reduce a la mitad. Este año, el Ministerio de Cultura dispone de diez millones de euros para financiar, junto a lo que aporten las autonomías, la compra de ejemplares, frente a los 20 millones que invirtió en 2010. El fuerte endeudamiento de las autonomías, además, restringe la posibilidad de cofinanciación con algunas de ellas, al no contar con la preceptiva autorización de Hacienda, por lo que en algunos casos esa inversión, directamente, desaparecerá.
El año pasado ya se había reducido el presupuesto ministerial en otros diez millones con respecto a 2009, cuando la inversión alcanzó su techo: 30 millones de euros por parte del ministerio y cerca de otros 20 millones aportados por las comunidades, según fuentes del Ministerio. También en 2009 España superó por primera vez el indicador que fija la Unesco como el mínimo que deben cumplir los países desarrollados: 1,5 volúmenes por cada habitante. La inversión total por habitante se redujo en 2009, hasta los 1,34 euros per cápita, un 40% menos que el año anterior.

"El objetivo era superar ese indicador que España, aún siendo la cuarta potencia editorial del mundo, no cumplía. Y se ha cumplido", señala Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, que a pesar del cambio de tendencia, mantiene el optimismo. "En 2004, el presupuesto que heredó el ministerio del gobierno anterior para la compra de libros era de 129.000 euros", recuerda. "Estamos poniendo en riesgo la recuperación de ese atraso", sostiene, al contrario, José Antonio Gómez, profesor de Biblioteconomía de la Universidad de Murcia. Los datos globales de la inversión bibliotecaria para 2010 aún no se han hecho públicos.
"Las bibliotecas sufren bastante los recortes porque se perciben como gasto y no como inversión", según José Antonio Gómez, autor de La biblioteca pública frente a la recesión, lo que termina convirtiéndolas en blanco fácil. "Cada euro que se invierte, sin embargo, genera mucho capital social: permite el aprendizaje permanente, ayudamos a la gente a mejorar sus competencias, a buscar trabajo, incluso hay personas sin recursos que van a la biblioteca a consultar internet", explica Gómez. En España hay actualmente 8.219 bibliotecas públicas: el 96% de ellas son de titularidad municipal.
Lectores desempleados
En efecto, los recortes coinciden con el papel cada vez más importante que muchas bibliotecas están desempeñando frente a la crisis: lugar de estudio y conocimiento para muchos parados, en algunas comunidades funcionan además como centro de formación para desempleados. "Muchos parados están aprovechando el desempleo para volver a estudiar y para regresar a la lectura", explica Mercè Muntada, presidenta del Colegio de Bibliotecarios y Documentalistas de Catalunya.
Las bibliotecas se están adaptando a las circunstancias, en más de un sentido. "Sentimos la crisis, pero además intentamos contribuir a mitigarla en lo que podemos", afirma Javier Aparicio, director de la Biblioteca Regional de Murcia, por donde pasan al día unas 3.000 personas, muchas de ellas paradas. Hace cuatro años, Murcia no distaba mucho del pleno empleo y ahora bordea la media nacional, un 21,3% a finales de mayo: "Nos hemos convertido en un centro de interés sobre cómo buscar empleo, realizar las entrevistas, etc.", añade.
Murcia es una de las comunidades que, debido a su alto nivel de endeudamiento, no podrá suscribir este año el convenio con el Ministerio. Si el año pasado esa comunidad invirtió casi 1.300.000 euros en comprar fondos (la mitad sufragados con el programa del Ministerio), este año la inversión será cero.
Catalunya tampoco recibirá este año ninguna subvención ministerial, por la misma razón: su fuerte endeudamiento. El convenio prevé una financiación conjunta, lo que supondría un aumento del gasto autonómico, por lo que el informe del ministerio de Economía y Hacienda ha sido también negativo. El año pasado, el acuerdo supuso una inversión de casi tres millones y medio de euros, que aportaron a partes iguales el gobierno central y el autonómico. Aún así, la Generalitat prevé destinar casi cinco millones de euros por su cuenta.
Tampoco firmará el convenio Andalucía, que el año pasado invirtió 900.000 euros. "La situación presupuestaria no lo permite", según Julio Neira, director general del Libro de la Junta. "Hemos preferido volcar el esfuerzo en las ayudas al fomento de la lectura en las bibliotecas", aclaró Neira, cuyo departamento dedicará 2.500.000 de euros a esos programas.
En otras comunidades, como Galicia y Extremadura, si bien han podido seguir recibiendo las ayudas, han visto cómo se han reducido en casi un 40% y un 25%, respectivamente. En el caso gallego, los recortes están afectando también a la programación de actividades culturales, que se subvencionan a través del programa Letras vivas. "La falta de liquidez está haciendo que se cierren los ejercicios presupuestarios de golpe y sin avisar", explica Isabel Blanco, Vicepresidenta de la Asociación de Archiveros, Bibliotecarios, Museólogos y Documentalistas (Anabad-Galicia).
Frente a estos recortes, el ministerio ha mantenido las ayudas al sector editorial. Tanto para las revistas culturales con destino a las bibliotecas, como para los libros. En esta última partida, las ayudas han aumentado un 30%, a través de la compra de ejemplares, hasta los 3.700.000 euros


Fuente: El publico.es

martes, 14 de junio de 2011

Un país sin bibliotecas

La crisis económica amenaza el sistema de préstamo gratuito de libros en Estados Unidos, iniciado hace más de 160 años. También afecta a las librerías del país, convertidas en una especie en peligro de extinción.




"Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo". John Steinbeck, uno de los más grandes escritores estadounidenses de mediados del siglo XX, era consciente de la
importancia del acceso a la literatura para el desarrollo de la sociedad. Vivió en primera persona los rigores de la Gran Depresión, pero salió adelante y convirtió su desdicha en una inolvidable colección de novelas que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1962. Fue testigo de cómo la creación de una red pública de bibliotecas permitió el acceso a la alfabetización para los más desfavorecidos, al Estado del bienestar y a un nivel cultural con el que sus propios abuelos sólo podrían soñar. Sin embargo, el sueño de Steinbeck y su propio legado están a punto de perecer víctimas de una crisis económica y cultural que amenaza con acabar de un plumazo con el agonizante sistema estatal de préstamo gratuito de libros nacido en 1848 con la inauguración de la biblioteca de Boston.


Los datos que maneja la Asociación Nacional de Bibliotecas (ALA, según sus siglas en inglés) son estremecedores. Desde la llegada de la inestabilidad financiera, 438 de los cerca de 16.000 archivos literarios que hay en el país han cerrado sus puertas y varios centenares más están en la cuerda floja, entre ellos el de Salinas (California), cuna de Steinbeck y guardián de su obra. Esta pequeña biblioteca ya consiguió regatear la crisis en 2005 gracias a los 3,2 millones de dólares de un donante privado, a los que se unieron medidas de control del gasto, como la rebaja del 5% en los salarios de sus trabajadores, y a una considerable reducción del horario de apertura durante el verano: desde el cierre de los colegios en junio hasta el inicio del nuevo curso sólo permanece abierta ocho horas a la semana.
De forma parecida, todas las ciudades en Estados Unidos, grandes, medianos y pequeños núcleos urbanos, se están viendo obligadas a cerrar sus bibliotecas públicas o, al menos, limitar su horario hasta la mínima expresión. Cerrojazo a la cultura gratuita en Detroit, que estudia echar la persiana en todas sus sucursales, y Denver, dispuesta a cercenar el número de sedes a la mitad. Mientras, el estado de Michigan ya tiene fecha para cerrar tres de sus 103 bibliotecas, el 10 de junio.


La noticias no son mejores en Nueva York, donde gracias a estas instituciones circulan más de 35 millones de libros, CD y DVD cada año. El nuevo presupuesto de la ciudad para 2012 prevé un recorte de 40 millones de dólares en la financiación de bibliotecas públicas, además de la destrucción de 1.500 empleos.
Para los expertos de ALA, lo que los gobiernos locales, estatales y la mismísima Casa Blanca están haciendo con las oficinas de préstamo de libros es inconstitucional, ya que "las bibliotecas son un bien público esencial, un pilar fundamental en las sociedades democráticas". La asociación recuerda a los políticos que "el derecho de los ciudadanos a leer, buscar información y expresarse libremente en las bibliotecas está garantizado por la primera enmienda" de la Carta Magna estadounidense.



Pero las quejas de los bibliotecarios están cayendo en saco roto. Las bibliotecas públicas de todo el país son las víctimas preferidas de los asesores presupuestarios. En los últimos cuatro años, más de la mitad de los estados del país han recortado la ya ajustada financiación de las bibliotecas por encima del 10%. Los gobiernos estatales y locales con problemas de caja han visto en las bibliotecas una presa fácil. Un estudio de la Federación Nacional de Alcaldes afirma que, tras los servicios de mantenimiento de parques y jardines, los archivos de libros fueron la segunda opción preferida para pasar el cuchillo del ahorro: el 39% de los gobiernos locales reconoció que recortó el presupuesto a las bibliotecas durante el año pasado.
Para justificar la caza de brujas, los estadistas se basan en los informes que hablan de una caída del uso de estas instituciones para justificar los recortes. Desde mediados de 1990, la tendencia a la baja en el uso de la biblioteca ha sido bien documentada por medios y asociaciones. Con la rápida expansión de internet, los ciudadanos comenzaron a buscar respuestas en la forma más rápida y más conveniente. Una reciente investigación realizada por la Asociación de Bibliotecas de Investigación revela que las consultas se han reducido una media del 4,5% al año, mientras que los datos de circulación han caído al nivel de 1991.
Menos profesionalidad
Pero a este argumento también se le puede dar la vuelta: defender que las bibliotecas son mucho más que centros de lectura y que permiten a las personas sin recursos acceder a educación y utilizar nuevas tecnologías como ordenadores o internet. El Ayuntamiento de Filadelfia ha llegado a la conclusión de que los archivos públicos crearon un impacto económico en la ciudad de más de 30 millones de dólares en el año fiscal 2010. De hecho, se estima que 8.600 empresas no se han iniciado o mantenido sin los conocimientos adquiridos en la Biblioteca Pública de Filadelfia.
Con el presupuesto exprimido, si las bibliotecas quieren mantenerse abiertas, deben entregarse a la privatización. Varias sucursales de California se han visto obligadas a acudir a Sistemas de Bibliotecas y Servicios LLC (LSSI), una empresa que se compromete a mantenerlas en funcionamiento por menos dinero. "Las bibliotecas en California ya no podemos cumplir con nuestra misión básica", reconoce Clara DiFelice, responsable de la biblioteca del Distrito Beaumont, para quien "dejarse engullir por los depredadores a través de la privatización reducirá la profesionalidad de las bibliotecas".
El pasado mes de octubre, la biblioteca del municipio californiano de Santa Clarita fue la primera en retirarse del sistema del condado de Los Ángeles para firmar un contrato con LSSI. La decisión generó numerosas críticas y provocó que los votantes de California aprobasen la Proposición 22 en las elecciones legislativas de noviembre, impidiendo que el estado paliase su deuda desviando a sus arcas los fondos con los que se financian las bibliotecas. De hecho, el 93% de los estadounidenses cree que las bibliotecas, a las que acuden más de 87 millones de personas en todo el país, deben ser "un servicio público y gratuito".
Grandes y pequeñas librerías
La crisis bibliotecaria se ha trasladado también a las tiendas de libros. Tras el desmantelamiento de más de 200 establecimientos de la cadena Borders, en Estados Unidos apenas quedan 3.000 librerías, de las que únicamente entre 700 y 900 son independientes, es decir, no pertenecen a ningún gran grupo. Desde principios de año, varias librerías emblemáticas de todo el país han cerrado sus puertas esta semana, incluyendo la librería Cody de San Francisco, con más de medio siglo de historia y que se hizo famosa durante las protestas contra la Guerra de Vietnam dando cobijo a los estudiantes de la Universidad de Berkeley que huían de las cargas policiales y los gases lacrimógenos.
Detroit estudia cerrar todas sus bibliotecas y Denver, la mitad de ellas
"Simplemente no teníamos trabajo. Nos hemos convertido en un gran almacén de libros con muchos gastos y pocos ingresos". Así justificaba el cierre de sus tiendas Andy Ross, propietario de una cadena de librerías en la que en sus momentos de gloria firmaron autógrafos autores y personalidades como Norman Mailer, Bill Clinton, Jimmy Carter, Tom Robbins, Mohammed Ali o Salman Rushdie, que fue atacado con un cóctel molotov durante su visita a Cody.
Pero no sólo los pequeños libreros independientes se han llevado el golpe de la caída del interés por los libros en formato papel. El gigante Barnes & Noble, el mayor grupo de venta de literatura, cerrará su tienda insignia en Nueva York a finales de año. Situada en uno de los lugares más exclusivos de la Gran Manzana, en el número 4 de Astor Place, la cadena no puede afrontar el alquiler. Según reconoció la portavoz del grupo, Mary Ellen Keating, "nos gustaría estar allí, pero realmente no nos lo podemos permitir".
La pregunta que ahora se hacen los agentes del sector es: si la situación actual es grave, cuando aún el 70% de los libros se compran en librerías, ¿qué sucederá cuando, como pronostican los expertos, las ventas online lleguen al 75% en 2020?

Fuente: Elpublico.es