viernes, 11 de marzo de 2011

Un 54,4% de los menores de 13 años ya lee en formato electrónico, pero los jóvenes todavía defienden la lectura en la edición tradicional


El pasado mes de octubre, Lucio Adansa, de 16 años y estudiante de 4º de la ESO, leyó por primera vez en un dispositivo electrónico. Lector voraz y fan total del género fantástico sobre todo de las sagas de Harry Potter y El señor de los anillos, ya había probado a hacerlo en ordenador. Pero la experiencia de la tableta iPad supuso una nueva experiencia estimulante. "Está claro que en algunos entornos va a triunfar el libro electrónico. Ocupa menos espacio y es muy cómodo. De hecho, en clase no creo que continúen los libros en papel", cuenta Lucio a este diario. Él tampoco abandonará la edición tradicional. Creció y aprendió a leer con el papel, echaría mucho en falta el lado más fetichista si este formato desapareciera. "Leer en iPad o en internet es más frío. Combinaré los soportes, porque tener una biblioteca queda muy bonito", apunta.
Adansa forma parte del 47,8% de lectores mayores de 14 años que lee en digital, según los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura publicados el pasado enero por la Federación del Gremio de Editores de España. De este porcentaje, un 1,3% lo hace en un ereader. Como dato elocuente, la cifra total sube en cuanto las edades de los lectores disminuye. Entre los 10 y los 13 años, un 54,4% ya lee en soporte electrónico, lo que demuestra que el entorno digital se impone entre los más jóvenes.
"Tienen facilidad para manejarse en todos los soportes", dice un experto
¿Nativos digitales?
Sin embargo, la generación de Adansa, ahora en la adolescencia, todavía nada entre dos aguas: lee en digital, pero no quiere dejar atrás el papel. Sus compañeras, Ana Roux, de 16 años y Lucía Fierro, de 15, lectoras de casi 50 libros al año (desde libros juveniles a Jane Austen) señalan los mismos argumentos: no reniegan del libro electrónico, "es más ecológico", argumentan, pero les atrae el objeto. "Es más emotivo y me gusta sentirlo", señala Roux.
Los adolescentes saltan de un soporte a otro con gran facilidad. Nacieron con internet y no tienen problemas para bucear entre navegadores y programas. "Pero hay que tener cuidado a la hora de etiquetarlos como nativos digitales, porque eso tampoco significa que tengan una relación profunda con las nuevas tecnologías", advierte Rafael Muñoz, tutor de Lucio, Ana y Lucía.
"Me gusta el ebook, pero es más frío que el papel", dice Lucio, de 16 años

Esta primera conclusión es una de las que maneja la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, tras varios meses trabajando con libros electrónicos y adolescentes. El informe definitivo será publicado en unos meses, pero ya se vislumbran algunos indicios sobre los cambios que el nuevo soporte puede provocar en las generaciones futuras, principalmente si se equipara con las anteriores.
Uno de ellos, como resalta Luis González (responsable de este programa de estudio), es la fascinación por el soporte. "Vemos que lo utilizan para leer, pero también para comunicarse, jugar, escuchar música... El libro electrónico tiene un uso multidisciplinar para ellos", dice.
Esta fascinación aumenta entre las edades más jóvenes. La Biblioteca de Castilla y León, en Valladolid, organiza desde hace algunos meses un club de lectura para niños de entre 9 y 12 años, que sirve también para enseñarles a utilizar las nuevas tecnologías. Los miércoles toca lectura en el ereader. "Desde que lo trajimos, todos quieren llevárselo a clase", comenta Belén Sánchez Gejo, responsable de este club junto a Carmen de Juan. Para los chavales consultados por este periódico, entre las ventajas del ebook respecto al papel aparece en primer lugar "la comodidad a la hora de leer y la facilidad para buscar partes del texto ".
Los jóvenes usan las tabletas para otras actividades además de leer
Además de la fascinación por el soporte, uno de los datos del informe de la Sánchez Ruipérez es que los niños utilizan los dispositivos electrónicos principalmente para leer, mientras que los adolescentes los emplean para acceder a la información. "En momentos de ocio, los que tienen 14 y 15 años se decantan por el papel. Sin embargo, los pequeños leen por ocio también en soporte digital. Esto se debe a que tienen la pantalla mucho más interiorizada", afirma Luis González.
Hackear' la lectura

La estimulación que generan las diversas aplicaciones que tienen los dispositivos de lectura desde la navegación por internet a la posibilidad de sub-rayar los textos, también ha provocado que los nuevos lectores "sean mucho más activos que los anteriores. Ellos ahora hackean la lectura. Se mueven en distintas pantallas, hacen dibujos y navegan por los hipervínculos. Juegan mucho", insiste González.
Los logopedas dicen que el ebook puede estimular la lectura
Angélica Aparicio, de 18 años y estudiante de 2º de Bachillerato, es un ejemplo de esta faceta multiusos de los dispositivos. Ha leído en soporte electrónico durante toda su vida y se compró el iPad nada más aparecer en EEUU. Los libros históricos son sus favoritos y, por eso le gustaría que los ebooks empezaran a incluir enlaces a los hechos históricos que se narran en el libro: "Así tendría más datos y me animaría más a la lectura", dice.
Precisamente, el fomento de la lectura, una de las tareas pendientes de la sociedad el número de lectores se da siempre un batacazo al llegar a la adolescencia, también puede encontrar un aliado en el libro electrónico. Según los jóvenes consultados por Público, con el nuevo soporte han notado que leen más y que, incluso, están menos tiempo delante de otras pantallas como la de la televisión. "A mí me cansa menos porque puedo cambiar las fuentes, el cuerpo de la letra y el brillo. Yo leo muchos cómics y me parece que en el ereader están muy bien porque no se pierde la tinta", reconoce Carlos Sánchez, de 18 años y estudiante de 2º de Bachillerato. También son rápidos a la hora de averiguar las posibilidades que les puede ofrecer el nuevo formato: "Quizás lo mejor que tiene es que a través de internet puedes encontrar libros que en la librería están descatalogados", dice Ana Roux.
La tendencia hacia lo digital en las generaciones venideras también ha sido estudiada por logopedas y especialistas en los problemas para el desarrollo del lenguaje en los niños. Ellos, que intentan utilizar todos los medios posibles para mejorar estos trastornos, ven en el libro electrónico una buena herramienta para ayudar a los jóvenes que sufren estos problemas.
"Todo lo que sea para motivar está bien. Hay niños que tienen dificultades, incluso aversión a la lectura y las tecnologías pueden resultarles estimulantes. Nosotros aconsejamos a los padres que utilicen todos los medios porque, si hay problemas de atención, puede ser positivo", manifiesta la logopeda infantil Toñi Velacoracho, que lleva años trabajando con los más pequeños las carencias en el lenguaje.



Su colega de profesión, Nuria Salvador, también apuesta por las tabletas y ereaders como instrumentos para ayudar al niño en la lectura: "Lo más problemático suele ser siempre la comprensión lectora y el hecho de no distinguir algunos fonemas de otros. Si estos aparatos sirven para estimular y motivar bienvenidos sean", coincide.
Los más jóvenes, los que más leen en pantallas
47,8% lectores en soporte digital
Este es el porcentaje de la población mayor de 14 años que ya lee en formato electrónico. De esta cifra, un 46,5% lee en ordenador y un 1,3% en ereader.
54,4% menores que leen en soporte digital
Los menores de 14 años superan a las generaciones anteriores en la lectura en pantalla. De ellos, el 48,8% lee en ordenador, el 16,8% en el móvil y el 0,8% en ereader.
97,3% población entre 14 y 24 años que lee en digital
Las diferencias por edades son abismales. Mientras que un 97,3% de la población entre 14 y 24 años lee en digital, el porcentaje se queda en el 75% entre los mayores de 65 años.
Fuente: Publico.es

martes, 8 de marzo de 2011

El Thyssen abre sus puertas a las Heroínas' de la historia del arte


Cuando derrotar el cliché se convierte en una heroicidad. El Museo Thyssen abrió ayer sus puertas a la prensa para presentar Heroínas, muestra organizada con la Fundación Caja Madrid que reúne más de un centenar de obras de todas las épocas protagonizadas por mujeres con agenda propia. "La representación de la mujer en el arte occidental se ha limitado mayoritariamente a dos estereotipos: madres y seductoras. La maternidad y el objeto erótico. Mujeres casi siempre al servicio del hombre, sumisas, vencidas, complacientes. Heroínas muestra a mujeres fuertes y desafiantes. Poderosas, dominadoras, triunfantes", razonó el comisario de la exposición, Guillermo Solana, mientras mostraba los cuadros.

Exactamente al mismo tiempo, en la sala de al lado, la imagen de una mujer poderosa, dominadora y triunfante se hacía carne. Carmen Cervera, baronesa Thyssen, tras aclarar que no había "desayunado" y había "dormido sólo cuatro horas" debido a su frenética agenda [el 24 de marzo se inaugura el museo Carmen Thyssen-Bornemisza de Málaga], aportaba su visión sobre Heroínas y las mujeres con poder. "Es una exposición atrevida y fuerte. Me siento muy compenetrada con algunas de estas obras dijo señalando Las damas de los carros (1883-1885), óleo de James Tissot en el que unas altivas artistas de circo conducen unas cuadrigas. Yo tampoco me bajo del carro. Hay que seguir luchando, tirando del carro, pero la belleza debe prevalecer sobre la dureza", explicó una mujer que cada vez que tose sacude los cimientos del Ministerio de Cultura.

"El arte casi siempre ha representado a mujeres al servicio del hombre"

Mientras la baronesa pronunciaba estas palabras, una extraña mujer con brazos de culturista le apuntaba con un arco. Su nombre es Lisa Lyon. Y es la protagonista de una fotografía de Robert Mapplethorpe de 1982. Y es que, el diálogo entre arte clásico y contemporáneo es uno de los puntos fuertes de Heroínas, que no sigue un orden cronológico, sino temático (soledad, trabajo, guerra, magia, etc.). "Se yuxtaponen obras de distintas épocas, lenguajes y medios artísticos para provocar una reflexión sobre lo que cambia y lo que permanece a través de esas diferencias. Y en cada capítulo una o varias de mujeres artistas, sobre todo contemporáneas, responden a las imágenes creadas por sus colegas varones", escribe Solana en el catálogo de una muestra que se abre hoy al público.

En efecto, en Heroínas hay sitio para obras recientes de Marina Abramovic, Pipilotti Rist, Sarah Jones, Mona Hatoum y Julia Fullerton-Battem. "Las creadores contemporáneas dan la réplica. La idea es romper las expectativas del espectador. Sacudirle para que se enfrente a los estereotipos y observe a una mujer diferente, más libre y con mayor autonomía", comentó Solana.

Objeto de deseo

"La idea es romper las expectativas y los estereotipos del espectador"

El comisario abre su texto del catálogo con una referencia al célebre collage feminista de Guerrilla Girls en el que una mujer desnuda con cabeza de simio se preguntaba: "¿Tienen que desnudarse las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum of Art?". Y se aportaba el siguiente dato: menos del 5% de los artistas de la sección de arte moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos.

La representación de la mujer en el arte occidental, escribe Solana, bascula entre la sufrida "madonna" y la seductora "pin-up". Heroínas viene a corregir un estereotipo seductor en el que, ¡ay!, puede que cayera Lágrimas de Eros, muestra del Museo Thyssen que vimos el curso pasado.

Fuente: elpublico.es

miércoles, 2 de marzo de 2011

Los editores de libros electrónicos no juegan limpio en Europa


La Comisión Europea denuncia que han alcanzado un acuerdo ilegal para pactar precios y repartirse el nuevo mercado de ebook.



La Comisión Europea ha realizado inspecciones por sorpresa en las sedes de empresas editoras de libros electrónicos en varios Estados miembros ante las sospechas de que hayan alcanzado un acuerdo ilegal para pactar los precios y repartirse el mercado.

"La Comisión tiene motivos para creer que las empresas en cuestión pueden haber vulnerado las reglas de la UE que prohíben los cárteles y otras prácticas comerciales restrictivas", ha dicho el Ejecutivo comunitario en un comunicado. De confirmarse estas acusaciones, Bruselas podría imponer a las compañías afectadas elevadas multas.

Durante las inspecciones, que tuvieron lugar el 1 de marzo, los funcionarios de la Comisión estuvieron acompañados por sus homólogos de las respectivas autoridades nacionales de competencia. Siguiendo su práctica habitual, el Ejecutivo comunitario ha eludido desvelar el número, la identidad o la nacionalidad de las compañías investigadas.

Las inspecciones por sorpresa constituyen un paso preliminar en la investigación de prácticas que infringen las reglas de competencia. Pero no significan que las compañías sean culpables ni prejuzgan el resultado de la propia investigación, según ha destacado la Comisión.

Fuente. Publico.es

lunes, 21 de febrero de 2011

El Libro Ilegible

Un manuscrito antiguo atiborrado de dibujos misteriosos y de ininteligibles parrafadas en un alfabeto que nadie, ni siquiera los sabuesos del Servicio de Inteligencia de EEUU, ha logrado crackear en cien años de investigación. Suena a carnaza para el vigente furor de la novela histórico-mística y, de hecho, lo es: decenas de obras entre lo académico y lo esotérico, con más fidelidad a lo rigurosamente verídico o con más delirios de sensacionalismo ocultista, han tratado de desenrollar la madeja del manuscrito Voynich; El libro que no puede leerse, según el título del documental producido recientemente por la televisión pública austríaca (ORF) y distribuido por el canal National Geographic.


Lo rigurosamente verídico sobre el volumen puede resumirse así: en 1912, un bibliófilo estadounidense de origen polaco llamado Wilfrid Voynich visitó Villa Mondragone, una antigua residencia papal, después escuela jesuítica, a las afueras de Roma. Allí adquirió un lote de ejemplares antiguos entre los que se encontraba un volumen singular de unas 240 páginas repletas de contenido incomprensible. El coleccionista dedicó el resto de su vida a descifrarlo y murió sin entender una palabra. El Voynich acabó clasificado como MS408 en la biblioteca Beinecke de Libros Raros de la Universidad de Yale (EEUU), donde ha pasado bajo la lupa de una legión de expertos. Varios de ellos afirmaron haber destripado el código, pero la ficha de la biblioteca de Yale lo cataloga aún como "puzle sin resolver".

El resto son conjeturas más o menos probables. Que su autor pudo ser el filósofo y protocientífico inglés Roger Bacon (1214-1294), que después fue propiedad del astrólogo de la reina Isabel I de Inglaterra John Dee, que este lo vendió al emperador Rodolfo II de Alemania y que por fin acabó en manos de los jesuitas en Villa Mondragone. Respecto a su contenido, durante décadas el Voynich ha servido de combustible a los círculos paranormales, que han rellenado el vacío de una interpretación definitiva con delirios tales como la receta alquímica del elixir de la juventud o las instrucciones para acceder a mundos angélicos. La explicación menos excitante es que se trata sólo de una gran tomadura de pelo.


Análisis forense

Pero más acá de interpretaciones esotéricas, lo único innegable es que el Voynich es un objeto físico que en algún momento alguien decidió crear y que las molestias que se tomó en algo tan complejo parecen excesivas para que la única razón fuese gastar una broma. Desde este enfoque, el de estudiar el continente y no el contenido, el análisis forense puede aportar respuestas que hasta ahora han escapado al estudio histórico o criptográfico.

Así lo ha hecho el científico de la Universidad de Arizona (EEUU) Greg Hodgins. En su laboratorio de espectrometría de masas con aceleradores se han datado piezas como "la sábana santa de Turín, el evangelio de Judas, los rollos del Mar Muerto...", enumera Hodgins en conversación telefónica desde Tucson. Como parte de la producción de ORF, Hodgins tuvo la oportunidad de escindir varias minúsculas tiras de las páginas del Voynich para someterlas a su aparato y medir la cantidad de carbono 14 en ellas. "La radiodatación es destructiva, por eso no se había hecho aún, pero Yale había decidido hacerlo tiempo atrás", aclara Hodgins.

El radiocarbono ha dado un veredicto que pone fecha al libro: entre 1404 y 1438. ¿Qué significa esto? "Las páginas son de piel de animalexplica Hodgins. La datación nos dice cuándo se fabricó el libro o, más exactamente, cuándo murieron esos animales". El físico y arqueólogo es consciente de que esto no zanja el debate sobre la fecha de su redacción, pero a su juicio sí aporta alguna respuesta definitiva: "Roger Bacon no lo escribió". El franciscano murió más de un siglo antes de la fabricación de aquellos pergaminos. "Tampoco es una falsificación del siglo XIX o el XX, como se ha dicho", añade.

Hodgins publicará sus resultados próximamente, una vez que el documental ya ha sido emitido. Mientras, el físico sólo puede certificar lo que le dice su máquina, pero el arqueólogo se extiende: "Desde luego, no es el trabajo de un niño. Y encaja con la tradición alquímica. Sea lo que sea, de lo que no cabe duda es de que se trata de una maravillosa obra de arte", termina.

Fuente: elpublico.es

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Libro de la Semana

El Violinista de Mauthausen
Andrés Pérez Dominguez
XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla.



En París, una pareja está a punto de casarse en la primavera de 1940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen.

Ella colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido. Entre ellos, un ingeniero alemán que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violín bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán para siempre.

El violinista de Mauthausen es su historia. En París ocupado por los alemanes, el Berlín en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial y el campo de exterminio de Mauthausen son los principales escenarios donde se desarrolla un relato que mezcla intriga, aventura, espionaje, Historia y romance, que atrapará al lector desde la primera página.


Andrés Pérez Dominguez nació en Sevilla el mismo día que Neil Armstrong ponia el pie en la luna. Hace años lo dejó todo para dedicarse a inventar historias. Muchos pensaron que estaba loco, otros que era un valiente. Todavia no se ha arrepentido.

Desde entonces ha ganado algunos premios y ha publicado varios libros: las novelas El Sindrome de Mowgly (2008, Premio Luis Berenguer), El Factor Einstein (2008) y La Clave Pinner (2004); las novelas cortas Los Mejores Años (2002) y Duarte (2002); las colecciones de cuentos El Centro de la Tierra (2009) y Estado Provisional (2001), y el relato Ojos Tristes (2001, Premio Internacional de Cuentos Max Aub)

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Internet consolida el sueño de Gutenberg"

Germán Sánchez Ruipérez, empresario y editor. A finales de 2011 pondrá en marcha el gran proyecto cultural del año: Casa del Lector, con una inversión de 30 millones de euros.Tiene su lector digital y lo utiliza. Este salmantino de 84 años de edad es uno de los empresarios más influyentes en la cultura de este país y tiene entre manos la culminación a finales de año si las obras no se retrasan más a 30 años dedicados a la fundación que lleva su nombre: Casa del Lector, en las naves del Matadero de Madrid, en la que ha invertido cerca de 30 millones de euros para seguir fomentando y estudiando los hábitos de lectura.

¿Por qué cree que a la industria editorial le cuesta tanto apostar por la lectura en el entorno digital?

A lo largo de nuestra historia reciente como editores hemos tenido que asumir muchos cambios. No me cabe duda de que también ahora la industria se adaptará al nuevo contexto, por dificultoso, convulsivo y complejo que este sea. Que nadie piense que la migración a la que asistimos es sencilla. La edición digital es la mayor transformación que va a vivir el sector editorial desde la aparición de la imprenta. Toda la arquitectura editorial habrá de definirse de nuevo. Las empresas tendrán que asumir nuevos patrones de negocio. La copia perderá su valor de unidad de medida universal del sistema.

¿Hay que vivir este cambio como una pérdida o un retroceso?

En absoluto. Estamos en los albores de una época que, para el editor, viene cargada de posibilidades extraordinarias, tan sugerentes como estimulantes. ¡Qué horizonte tan apasionante se dibuja!

¿Cree que internet representa algún peligro para el libro?

Creo que todo lo contrario. El libro en su formato tradicional será siempre un auxiliar excepcional, pues, gracias a internet, puede hacer visible su existencia a la práctica totalidad de sus potenciales lectores. Para la edición y distribución digital de los contenidos también, porque supone un reto ante lo desconocido. Es el momento de innovar, de olvidar las viejas rutinas y asumir los retos. La edición española está preparada para ello.

¿Qué significa internet para el editor?

Para el editor, internet supone mucho más ganar que perder. Internet no niega nada de lo que hasta ahora hemos hecho. Lo redimensiona y, al tiempo, lo dota de nueva naturaleza. Lejos de oponerse a él, internet consolida y proyecta al infinito el sueño de Gutenberg: la posibilidad de que una obra alcance una difusión casi ilimitada. Eso sí, el nuevo territorio exigirá una nueva cartografía. Cambiará el modelo de negocio. La palabra convivirá con nuevas fuentes de información. Se modificarán las relaciones del editor con el autor, el distribuidor, el punto de venta...

Pues el propio lector, que ahora adquirirá (antes, durante y después de todo el proceso) una función muy diferente a la tradicional, una nueva posición jerárquica. El lector ya no será sólo un cliente o un mero consumidor. Antes bien, formará parte de la propia cadena de valor de la propuesta. Intervendrá en ella, incluso modificándola, adaptándola permanentemente a sus preferencias y necesidades. Convirtiendo la lectura en mucho más que una destreza, en todo un ejercicio de creación. Por eso reivindico su necesidad y presencia. Para que surja el arte de leer, indisociable del de escribir o editar.

¿Habrá puestos para que se entre en contacto con lectores digitales en Casa del Lector?

Por supuesto. Hoy no podemos entender la lectura sin contemplar la perspectiva digital. Y a ella nosotros queremos estar permanentemente atentos. Los nuevos medios digitales no significan tan sólo un cambio de soporte: implican nuevas formas de leer. Con ventajas indudables. También con importantes riesgos. El reto estará en ser capaces de potenciar cuanto tienen de positivo y minimizar o eliminar lo perjudicial: la velocidad en el acceso a los contenidos o la posibilidad cierta de que estos se enriquezcan con la presencia de diversas fuentes. No deben suponer superficialidad en la búsqueda o, peor aún, incapacidad para la concentración y la profundización, imprescindibles en todo ejercicio lector. Este equilibrio no lo conseguiremos si no lo asumimos como objetivo, si no encaramos el reto con ilusión y compromiso.

Ahora que lo menciona, su fundación ha investigado a fondo el fomento de la lectura. ¿Es optimista con la situación española?

Tanto como reflejan los diferentes estudios que se han realizado en nuestro país y que demuestran que en España se ha producido un proceso de transformación cultural asombroso. En apenas 50 años, hemos pasado de ser una nación masivamente analfabeta a cosechar índices de lectura que empiezan a ser comparables con los de los países punteros de nuestro entorno, muchos de ellos con un acceso pleno a la lectura alcanzado hace siglos. Esa es la línea a seguir, con especial atención a las nuevas manifestaciones lectoras derivadas de las nuevas formas de transmisión de la información, que aún enriquecerán más la necesidad y valor de la lectura.

¿Leemos cada vez menos y cada vez peor? ¿Es partidario de esa visión?

Lo que indican los datos es exactamente todo lo contrario. Nunca en España se leyó más y mejor que ahora. Especialmente entre nuestros niños y jóvenes. Créame: en términos lectores, el avance operado en los últimos 20 años ha sido realmente espectacular.

Cualquiera diría al oírle que hemos llegado a la condición óptima.

Desde luego que no. Y, como ocurre en el ascenso a la montaña, los metros que conducen a la cima serán siempre los de mayor dificultad. Para conseguir alcanzar la meta debemos de mantener el esfuerzo realizado. Sólo así lograremos que la lectura sea un derecho al que todos los ciudadanos puedan acceder en igualdad de oportunidades. Vivan donde vivan. La lectura es progreso, prosperidad, desarrollo. Los países punteros del mundo lo son también en comportamientos lectores. La lectura es el mejor índice de la calidad educativa y cultural de un pueblo. Y un país vale, sobre todo, lo que vale su educación, lo que vale su cultura.

¿Qué aportará el proyecto de la Casa del Lector al usuario?

Una visión amplia y diversa, a veces revolucionaria, de lo que es leer. El usuario podrá participar en la oferta formativa, destinada tanto al profesional (editores, libreros, bibliotecarios o docentes) como al público en general, muy en especial a los padres, pues la lectura en sí define un modelo educativo para nuestros hijos. También, de muchas de las actividades que Casa del Lector realice: aquellas que tendrán que ver con la palabra, con el texto. Pero igualmente con las artes audiovisuales, la ilustración o el diseño. También las artes escénicas y la música.

Ha conocido no menos de una decena de reformas educativas, todas aparentemente profundas, muy pensadas y definitivas. ¿Cree que todas ellas han llevado el camino adecuado?

Todas han aportado indudables beneficios. Unas han tenido que ver con la extensión de la educación a la totalidad de la población (un logro que no valoramos como se debe). Otras, con la necesaria reorganización y definición del currículo. Creo que la que ahora más necesitaríamos sería aquella que incidiera fundamentalmente en los aspectos metodológicos, en la modernización y actualización del modo de enseñar. Y de aprender.

¿Cree que la escuela está al margen de los cambios sociales?

La escuela no puede ser ajena a lo que significa el cambio imparable que vivimos en el modo de acceso y construcción de los contenidos. Debería ser ella la que liderara semejante proceso, pues la educación ha de estar siempre aliada con el futuro. Hoy es fundamental asimilar las nociones básicas y saber cómo llegar a ellas, cómo iluminarlas desde diferentes fuentes de información, cómo comprobar su veracidad... Pero el sistema educativo nos debe aportar algo todavía más estratégico: la eterna curiosidad por aprender, el disfrute del saber, la ilusión de seguir formándonos durante toda la vida.

¿Es suficiente la atención que recibe la lectura en la enseñanza en España?

Hemos avanzado, sin duda, pero aún nos queda mucho camino por recorrer. La lectura es fundamental para cualquier proceso educativo. Es más, sin ella, en esta sociedad de la información en que vivimos, aprender se vuelve casi imposible. La información sólo se vuelve conocimiento a través de la lectura Porque leer es observar. Leer es interpretar. Comprender. Valorar. Asimilar. Y compartir.

El arrinconamiento de las humanidades en los planes de estudio, ¿es un problema grave para el sistema educativo en general?

Yo lo vivo como una pérdida lamentable. Es uno de los dramas educativos más sangrantes de nuestro país, del que nada bueno puede derivar, máxime cuando ahora, en esta sociedad hipertecnologizada, la perspectiva humanizadora se vuelve imprescindible. Reivindico un nuevo Renacimiento. En nuestra historia como país hemos tenido modelos formidables: la Institución Libre de la Enseñanza al frente de todos ellos. Qué distinta hubiera sido nuestra vida si su propuesta pedagógica no se hubiera truncado.

¿Qué les diría a quienes subestiman el valor de las humanidades o de la cultura en la enseñanza porque no arrojan beneficios económicos inmediatos?

Pues que están profundamente equivocados. Hoy sabemos con plena certeza que cualquier proceso de crecimiento económico, para que realmente sea equilibrado, sostenible y duradero, debe basarse en la educación, en la cultura. Es más: el nuevo modelo productivo al que hemos de tender es el que se base en la inteligencia. Esa es la auténtica energía renovable. A la formación de esa persona quiere contribuir la Casa del Lector. Sueño con ayudar a la creación de personas libres, con criterio, corazón y razón. Con una visión esperanzada. Confiadas en que todo es mejorable. Ilusionadas por participar.

¿Por qué es importante la intervención de mecenas privados en la política cultural?

El mecenazgo y las fundaciones son el mejor síntoma de la salud y fortaleza de una sociedad. Cuanto más se impliquen las personas en la responsabilidad cívica, más fuerte y cohesionada estará esa comunidad. Cuanto más cedamos el terreno a la intervención de instituciones que no deriven de la responsabilidad individual, mayor será nuestra debilidad.

¿Por qué en España no se ha incentivado la entrada de capital privado en la cultura?

Porque, quizás durante demasiados años, se consideró la cultura como un campo exclusivo de la Administración pública. Es más, cualquier participación de la iniciativa privada en el mismo se veía con extraordinario recelo. En España necesitamos de un tratamiento al mecenazgo más decidido y generoso.

¿Es tan necesaria la Ley del Mecenazgo?

Necesitamos de un marco que regule realmente su acción. Y, además, que definitivamente la defina, y la distinga de otras formas de participación que tienen más que ver con la promoción, el marketing o la publicidad. El mecenazgo debiera siempre orientarse a las labores a medio y largo plazo. A cuanto no está sujeto a la corta aritmética de los calendarios electorales. Incluso a la deslumbrante aparición en los medios de comunicación. Pero sobre todo debería estar orientado a aquellas labores que realmente redunden en beneficio del ciudadano en su conjunto, especialmente de todos aquellos que tienen menos posibilidades de desarrollo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Se cumplen 30 años de la muerte de María Moliner, la mujer que escribió un diccionario

"Mi único mérito es el diccionario", declaró María Moliner cuando fue presentada como candidata al sillón de la RAE, pero no fue éste su único reconocimiento.
Moliner tuvo una gran actividad en el frente cultural durante la República y en plena Guerra Civil. Trabajó en las Misiones Pedagógicas, que querían sacar a los españoles de siglos de incultura, y fue una de las responsables de un plan de bibliotecas de Estado que jamás vio la luz al perder la guerra la República.
Se cumplen 30 años de la muerte de esta autora, "la mujer que escribió un diccionario", titularía Gabriel García Márquez en un artículo publicado tras su muerte en 1981, y 45 años de la publicación de esta joya de la lexicografía.


Moliner, la señora de las palabras


"Cogí un lápiz, una cartilla y empecé a esbozar un diccionario que yo proyectaba breve, unos seis meses de trabajo, y la cosa se ha convertido en 15 años", declaró María Moliner cuando presentó su obra. El escritor Gabriel García Márquez diría: es "el más completo, más útil, más acucioso y más divertido diccionario de la lengua castellana".
La autora se propuso hacer de él "una herramienta total" del léxico, poniendo a disposición del usuario no sólo la definición de cada uno de los sentidos de la palabra, sino información sobre sus construcciones con preposición y sobre sus complementos habituales, notas sobre su uso, listas de sinónimos, es decir, servía al lector, tanto la posibilidad de comprender como la de expresarse (Manuel Seco, miembro de la RAE).
"El Moliner", como se le conoce, introdujo además una nueva ordenación alfabética al considerar las letras (CH y LL) como simples, una decisión que la Real Academia no adopta hasta 1994



Quién era María Moliner

La biógrafa de María Moliner, María Antonia Martín Zorraquino, diría que en los primeros años de la publicación del Diccionario de Uso del Español, el aplauso a esta lexicógrafa no pasaba de ser minoritario y, todavía en 1984, era una verdadera desconocida para la mayoría, incluida los filólogos.
Resultó inútil que Rafael Lapesa, maestro de la autora, apadrinara su candidatura a ocupar un sillón de la Academia en 1972; de haberse cumplido, hubiera sido la primera mujer académica. "Mi único mérito es el diccionario", confesaba la autora, que quizá no quería, todavía en plena dictadura, contar su actividad en el frente cultural durante la República y en plena Guerra civil.
María Moliner fue durante medio siglo historiadora, bibliotecaria y archivera. A los veintidós años ya era funcionaria de Archivos y Bibliotecas, en Simancas, y poco después en Murcia. Su interés por la cultura era incansable y su matrimonio con Fernando Ramón (catedrático de Física y hombre liberal y con conciencia social como ella) despertó aún más su curiosidad.
Durante la República, María Moliner trabajó en las Misiones Pedagógicas y fue una de las responsables del proyecto y puesta en marcha de la bibliotecas populares.
En 1946 retoma su actividad como bibliotecaria, tras ser represaliada por el franquismo al igual que su marido. Seis años mas tarde, en 1952 comenzó su gran obra, que empezó a simultanear con su trabajo. Se inspiró en el 'Learner's Dictionary' inglés.
María Moliner nació con el siglo en Paniza y su familia se trasladó a Madrid en 1904. Su vida no fue fácil, cuenta su hijo Fernando en 'Fin de siglo' de RNE pues el padre abandona el domicilio y ella se ve obligada a trabajar para ayudar en la economía familiar. No estudió en la Institución Libre de Enseñanza, subraya su hijo, aunque sí fue alumna de Américo Castro en la Universidad.
Esta mujer, sobria y discreta, fue una de las primeras universitarias españolas y pudo ser la primera académica en los 200 años de esta institución.